LA TEMPORADA MÁS DIFÍCIL
LO QUE NADIE TE DIJO DE TU PROPÓSITO III
En muchos momentos de nuestra vida, en nuestro caminar pensamos que es lo más difícil de nuestra vida es “encontrar nuestro propósito”, sin embargo, todos nacimos con propósito, todos ya tenemos propósito y un destino definido en Dios, lo único es que no lo conocemos completamente en el momento que queremos, sino que es algo que vamos descubriendo poco a poco, así que si esto te robaba el sueño, ¡tranquilo! Dios no crea algo sin propósito.
Pero ahora, bien, sabes ¿qué es lo más difícil de descubrir tu propósito?. Cuando tienes que confiar en Dios completamente. Suena muy fácil, lo escuchamos a diario, pero realmente confiar en Dios, yo me lo imagino como cuando vas a la piscina, a un río o a la playa y tienes que flotar… debes flotar, pero no sabes nadar. No es nada fácil porque cuesta aprender a confiar y a dejarte guiar por él. Quien te diga que es fácil confiar en Dios, nunca ha confiado en Dios.
Soltar el control de todas nuestras situaciones no es para nada sencillo. Hay cosas que son fácil soltarlas a Dios, pero hay otras que no. Y para poder soltarlas debes aprender a entregarle completamente el control a Dios, a no cuestionar, a solo callar y dejar que Dios sea Dios.
Un día estaba en la playa con unos amigos, y alguien dice ¿por qué no dejo de flotar, me bajo y el agua me sube?… Y yo inconscientemente le respondo: Porque Dios no nos creó para que nos hundiéramos, flotamos por defecto. Y de allí medité mucho en eso tan simple y comprendí que aun que no sepamos nadar, Dios no necesita que nademos, Dios solo necesita que confíes en él, él nunca te deja hundirte, y cuando nos hundimos es por elección propia o por miedo, son las únicas dos formas, pero el resto el ser humano Dios no lo creo para que se hunda, si no para que confíe en él.
Te soy honesta, me cuesta mucho confiar en Dios y soltar el control, y mucho más cuando te lleva por situaciones desconocidas o por lugares por donde nunca pensé pasar. No sé si te pasa igual, es la temporada más difícil, pero, es lo único que me permite atravesar lo que sea que esté pasando en mi vida. Si no confío en él, me hundo, desmayo, pierdo el rumbo y me empiezo literalmente a morir.
Sé que cuesta, pero quiero que hoy allí, cierres tus ojos y le digas a Dios: Papá, te entrego el control de mi vida, de mis decisiones, de las situaciones difíciles que estoy atravesando. Enséñame a confiar en ti, no pretendo saberlo, pero quiero aprender de ti. Ayúdame a recordar a diario que tú eres mi papá y que tú no me sueltas, pero que también tú no me creaste para vivir hundido y perdido en el valle de sombra de muerte. Hoy rindo mi voluntad, confío en ti, porque sé que tienes siempre el control. Amén.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. -.Isaías 43:2

Comentarios
Publicar un comentario