¿El corazón alegre?
En mi tiempo devocional estaba leyendo Proverbios 15:13, donde el sabio escribe que: “El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón, el espíritu se abate”. Y como todos los creyentes muchas veces usamos tan cliché los textos bíblicos, pensamos que es sonreír de oreja a oreja para estar alegres.
Mientras meditaba, le pregunté al Señor: ¿cómo puedo tener siempre un corazón alegre? Sabes, no se trata de no tener aflicciones y días tristes, sino, cómo encontrar esa plenitud en Él, de manera diaria, como tener el gozo del Señor y demás… más adelante seguí leyendo y decía el vs. 15: “Para el afligido, todos los días traen problemas, pero, para el de corazón alegre, todos los días son fiesta”. Y literal, este texto saltó sobre mí y allí me respondió.
Tener un corazón alegre tiene que ver con la percepción que tienes de Dios. Si siempre estás triste, y nunca ves a Dios en tu día a día, y no puedes ver su bondad, pues todos los días serán de problemas y tristezas. Pero cuando estás viviendo la situación más crítica de tu vida, el dolor más grande o la peor pérdida y aun en medio de todo sigues viendo la bondad de Dios, todos tus días son de fiesta. 🎈🥳 🎉
Si puedes tener el corazón alegre todos los días, puedes entrar a tu recámara secreta y llorar por lo que está sucediendo; pero cuando tú conoces a tu Dios y a tu padre, sabes y entiendes que nada ocurre por casualidad. Que si te está permitiendo atravesar un proceso, una pérdida, una tormenta, sabes que es momentánea, y qué hay luz al final del túnel. También entiendes que si te está procesando es porque está interesado en trabajar en ti, eres útil, eres necesario para él aquí en la tierra y esta temporada. Su palabra dice que todo obra para bien, y muy probablemente no lo entendamos, pero quiero que medites hoy en esto.
El ejercicio de ver a Dios en todo es a veces difícil por nuestras emociones o por las circunstancias, pero todo siempre es para mi bien, aun la corrección, el proceso y la tribulación. Y quiero pedirte que cada día que se ponga difícil, que sientas que no encuentras ese gozo o esa plenitud en él, hagas esta oración que alguien me enseñó: “Señor, no te entiendo, pero te amo”. Límpiate las lágrimas, descansa en que él es Dios y sonríe.

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